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Historia Campo Gibraltar

Historia del Campo de Gibraltar, nuestra Historia.

Alcanzan mis ojos azules toda la extensión de la amplia geografía de la Bahía, la mar serena, algún que otro barco fondea, sumergido en su faena, alejado del ajetreo de la tierra. Con el Peñón de Gibraltar que emerge altivo y detrás se vislumbra el Norte de Marruecos.

Toda esta serenidad, toda esta luz que me regala esta tierra, el Campo de Gibraltar, a la que he unido mis últimos años de existencia.

Al igual que yo, mi vida y su vida ha estado marcada por una lucha constante contra los pronósticos.

No nací en estas tierras, de verde y mar, de azules y dorados, de playas y alcornocales, pero me afinqué aquí, en el municipio de San Roque, en Guadarranque. Llegué en un momento anhelando la serenidad y la paz, mi vida ya había tenido suficientes emociones, aquí acogida pude mezclarme entre su gente y descubrí su alegría, sus ganas de vivir, sus inquietudes y aspiraciones, su riqueza cultural y su Historia, con mayúsculas, os la muestro en el artículo que acompaña estas letras.

Y, yo, ¿Quién soy? Una enamorada de esta tierra, me conoceréis, compartiremos mi ajetreada vida, en la cual tiene un lugar predominante la belleza y la grandeza del Campo de Gibraltar, a la que os invito a disfrutar.

Rosalinda Powell Fox.  

         “El pasado no tiene que ser punto de referencia al que deba aludirse siempre con nostalgia, ni tiene obligatoriamente que encerrar claves o estímulos para encarar mejor el presente”.

Alberto González Troyano

                                                     Profesor Literatura Española y escritor algecireño

(Artículo “El Conocimiento del pasado”. Número 0 revista Almoraima)

             El Campo de Gibraltar nace de un mito, Hércules. Así, tal cual, se resumiría en una sola frase muchos ensayos y otros trabajos sobre la historia de un territorio singular, fronterizo, diverso, cuyo nombre nace a partir de una roca señalada como una de las columnas por donde el mar se estrecha, allá por dónde pasó el hijo de Júpiter.

               Estas tierras fueron “paso y escala obligada para aquellos barcos que navegaban en busca de las riquezas de la mítica Tartessos”, como señalan en su Historia Económica del Campo de Gibraltar los profesores Antonio Torremocha y Francisco Humanes.

               Estas tierras fueron “paso y escala obligada para aquellos barcos que navegaban en busca de las riquezas de la mítica Tartessos”, como señalan en su Historia Económica del Campo de Gibraltar los profesores Antonio Torremocha y Francisco Humanes.

               Desde el punto de vista geológico, la comarca campo gibraltareña tiene continuidad al otro lado del Estrecho, “conformando un gran conjunto geológico denominado Arco de Gibraltar”, según detallan los profesores Domingo Mariscal Rivera y Lorenzo Sevilla Isidro en el segundo volumen de su imprescindible “Guía del excursionista”, dedicado a rutas de costa y senderos urbanos y periurbanos de la zona. Destacan las unidades costeras más antiguas, denominadas flyschs cretácicos y terciarios, que pueden observarse en Almarchal y Facinas, ambas en Tarifa, y en Punta Carnero, en Algeciras

                El mar y la tierra definen e influyen a lo largo de toda la historia de esta zona que referencian romanos como Estrabón, Plinio y Pomponio Mela. Antes que ellos ya poblaban especies humanas lo que luego conoceríamos como comarca en el Paleolítico inferior.

                Este territorio, el más meridional de la Península Ibérica, estuvo habitado por los turdetanos, cartagineses, romanos y musulmanes. Hay yacimientos muy interesantes y atractivos para el visitante que así lo demuestran, como son las muestras de arte sureño (en Tarifa y en Los Barrios), las ruinas de Carteia (en San Roque), las de Baelo Claudia (en Tarifa), o la vieja fortaleza medieval de Castellar de la Frontera.

Bolonia (Tarifa)

               También en Algeciras se pueden encontrar algunas referencias de estas épocas, pero escasamente en ruinas, y sí en objetos que se exhiben en el Museo Municipal o solares no excavados al completo o prácticamente sepultados para su conservación como los famosos hornos romanos del Rinconcillo, la factoría romana de salazón de la calle San Nicolás, o los restos de atarazanas musulmanas de Al-Bunayya que se pueden ver en el Paseo de la Conferencia.

Algeciras

               El Campo de Gibraltar toma forma y se proyecta en el tiempo, de manera rotunda, a partir de la pérdida de la fortaleza de Gibraltar, en 1704. Los pobladores de aquel enclave huyen y se asientan en La Línea, los menos, San Roque, en su gran mayoría, y también en Los Barrios y Algeciras. Con el tiempo, estas tres últimas ciudades tendrán sus diferencias, solventadas por el Consejo de Castilla, que en 1755 redacta Real Cédula y crea ayuntamientos en los enclaves barreño y algecireño.

               Algeciras, realmente, volvió a resurgir de sus cenizas, porque su historia es antigua y ya ha quedado reseñada. De hecho, la inscripción latina de su escudo (“Civitas Condita Ex Lethaeo Bis Restavrata») recuerda que es una ciudad “fundada sobre el olvido y dos veces reconstruida”.

San Roque

Visto por otros

                  En la Historia del Campo de Gibraltar han tenido peso sus visitantes, algunos como el Marqués de Verboom (Jorge Próspero de Verboom, ingeniero), que diseñó a partir de 1721 lo que hoy podríamos conocer como el primer Plan General de Ordenación Urbana para Algeciras, y otros viajeros como románticos los románticos del XVIII y XIX,  o espías como los británicos, italianos y alemanes que coincidían en sus quehaceres a lo largo y ancho de la zona, por tierra y por mar, durante la II Guerra Mundial.

                  La nómina de ilustres visitantes entre los inicios del siglo XVIII y los del XX, investigada por el sacerdote Martín Bueno Lozano en su libro El renacer de Algeciras, la componen poetas como el inglés Lord Byron (agosto de 1809), el francés Chateubriand (1807), o escritores como Pedro Antonio de Alarcón (1853).

                       Pio Baroja visitó el Campo de Gibraltar antes de 1915. “Un domingo dimos una vuelta por la bahía en el Lince, una barca grande. El Chirri iba al cuidado de la vela y yo al timón. Estaba el cielo azul y el mar casi tan azul como el cielo. Enfrente se divisaba el Peñón, de un color gris de ceniza, oscuro en los sitios cubierto de bosque y alargado hasta la Punta de Europa. El barco marchaba suavemente; veía desarrollarse ante mis ojos la línea quebrada de los montes, formada por las últimas ramificaciones de la sierra de los Gazules. A lo lejos aparecía la serranía de Ronda, los montes de Gaucín y Casares, y los de Estepona. Más cerca la Sierra Carbonera, con San Roque en un alto; el Campamento, a orillas del mar, y luego La Línea, sobre el arenal que une la tierra con Gibraltar”, dejó escrito en La ruta de un aventurero el autor de El árbol de la ciencia.

                         En cuanto a los espías, uno de los mejores pasajes se lo relató el británico Desmond Bristow al periodista y escritor Juan José Téllez, un testimonio que refleja en su libro Gibraltar en el tiempo de los espías. “Yes, I saw him. Lo vi. Yo ya sabía por los códigos que habíamos descifrado que Canaris estaba en la zona. Me informaron de Londres que estaría en el Hotel Cristina, tal día y tal otro. Yo envié un telegrama a Londres diciendo: “si ustedes quieren nosotros podemos secuestrar al señor Canaris de forma muy fácil y sin mucho peligro para nosotros”. Londres se negó. Hay quien piensa que el Gobierno británico ya estaba al corriente del complot contra Hitler en el que participó Canaris”.

                        Wilhelm Canaris fue jefe de la Abwehr (servicio de inteligencia militar alemán) y condenado a la horca por su participación en la operación Valkiria, un intento frustrado de asesinar a Adolf Hitler en 1944.

Infraestructuras

                  “Entre los años 1868 y 1892 la diligencia y el tren sustituyeron a los viejos caminos de herradura. El ferrocarril de Cádiz a Sevilla quedó terminado en marzo de 1861; empalmó con el de Córdoba al año siguiente; y en 1866, con el de Madrid”, señala Martin Bueno en su mencionada obra.

                    La inauguración, en 1892, de la línea férrea Bobadilla-Algeciras, construida por la compañía British Andalusian Rail Road, unida a la apertura del hotel Reina Cristina, y el establecimiento de la línea de vapores Algeciras-Gibraltar impulsan la zona con capital inglés. La Conferencia Internacional de Algeciras, celebrada en 1906, confirma un antes y un después en las comunicaciones y el conocimiento de la zona, a partir de la experiencia de las delegaciones diplomáticas, sus séquitos y los periodistas que se dan cita en la comarca para resolver, o mejor dicho intentar resolver, el problema colonialista europeo y español en Marruecos.

                   Los grandes momentos históricos del Campo de Gibraltar, qué duda cabe, se han producido por su condición fronteriza, ya mirando al territorio británico de Gibraltar, o al marroquí de Tánger, al otro lado del Estrecho. De hecho, la historia reciente está marcada por el cierre de la verja con Gibraltar en 1969.

                 Los planes de desarrollo de los últimos años del franquismo se centran muy singularmente en la comarca en un intento de reducir la pérdida de empleos por el cierre de la verja con el Peñón y levantar un aparente poderío económico como reclamo ante los británicos y gibraltareños. Trajeron industrias a la zona, con lo que se renunció en algunos municipios a un desarrollo turístico que hoy permitiría pensar en un Campo de Gibraltar muy distinto. De aquella fiebre industrial quedan muestras y un desarrollo sostenido y con futuro, ya sea por la actividad de refinerías o fábricas que trabajan con el acero inoxidable como Acerinox, y sobre todo por la actividad portuaria.

                “Las buenas perspectivas que el Campo de Gibraltar presentaba a principios de los años sesenta en el sector del turismo, con las inversiones extranjeras en Sotogrande, se vieron perjudicadas notablemente por la instalación del Polo Industrial en el arco de la bahía. Las deficientes comunicaciones -lejanía del aeropuertos- y la endeble red hotelera provocaron que los tour-operadores no pusieran demasiado interés en promocionar las bellezas naturales y monumentales de la comarca”, concluían a las puertas del siglo XXI los profesores Torremocha y Humanes en su Historia Económica del Campo de Gibraltar.

                Hoy, la gran industria y la actividad portuaria aportan de forma sustancial a la actividad económica de la comarca, y conviven con un turismo que se mueve, principalmente, entre Sotogrande, en San Roque, y la costa de Tarifa. La existencia de dos parques naturales, el paso migratorio de aves, la inclusión de la zona como Reserva de la Biosfera y otros reclamos son el atractivo del interior y de parte de la costa del Campo de Gibraltar.

                   ¿Y quién ha escrito la Historia del Campo de Gibraltar? Hombre y mujeres, mujeres y hombres, como en todos los sitios, aunque los personajes que aparecen en los libros son todos masculinos. No hay reseñas de las mujeres que, a buen seguro, han contribuido al desarrollo de cada uno de los municipios campo gibraltareños.

               Eso sí, las contribuciones más interesantes a la historiografía campo gibraltareña más reciente corresponde a personas como Maribel Gómez Arroquia o Ana María Aranda Bernal, por señalar dos referencias a modo de ejemplo.

               La historia del Campo de Gibraltar se sigue escribiendo a trazo lento, incluso con renglones torcidos y goma de borrar. El tren, sí, el tren de la historia discurre lento por esta parte del mundo, muy condicionado por decisiones que se toman bien lejos de esta zona.

Fernando Silva López

Periodista

S I N T E S I S     B I B L I O G R Á F I C A:

  • NAVARRO, Francisco María; Historia de Gibraltar y su campo, 1860
  • TORREMOCHA Silva, Antonio, y HUMANES Jiménez, Francisco; Historia Económica del Campo de Gibraltar, 1989.
  • MARISCAL Rivera, Domingo y SEVILLA Isidro, Lorenzo; Campo de Gibraltar. Guía del excursionista. Vol. II. Rutas de costa y senderos urbanos y periurbanos. 2017
  • VARIOS, Revista Almoraima, colección completa. Mancomunidad de Municipios Campo de Gibraltar
  • ARANDA Bernal, Ana Maria, y QUILES García, Fernando; Historia Urbana de Algeciras, 1999
  • VARIOS, Historia de Algeciras, Diputación Provincial de Cádiz2001
  • TÉLLEZ, Juan José. Gibraltar en el tiempo de los espías. 2005

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