Mujeres en la Historia

A lo largo del tiempo

EL CAMINO DE LO INVISIBLE A LO VISIBLE.-

JUAN ANTONIO PALACIOS ESCOBAR

Agradecimiento.-

Mi gratitud a todos los y las que están revitalizando este plan dinámico de Mujeres Invisibles, por invitarme a participar en el mismo , y de forma particular a las magas que impulsaron desde un principio este proyecto desde un Juego Dramático Musical, a lo  que hoy es una página web en continuo crecimiento, Isabel Beneroso López y Sara Delgado Cintrano.

          Allí estaban Alesandro y Sofía, él desde la fortaleza que le proporcionaba ser protector de la humanidad, ella desde la serenidad de la sabiduría, su audacia y su inteligencia. Los dos cultivaban las artes, él la de escritura y ella la de la pintura.

              Ambos sentados en sus cómodos butacones de orejeras, sin las prisas de la inmediatez que les otorgaba estar en la madurez de sus vidas y con la tranquilidad de tener tiempo para reflexionar y sacar sus propias conclusiones, con la prudencia y la humildad de no haber conseguido ningún objetivo, sino desde el esfuerzo  de recorrer el camino de un aprendizaje, que no deja de alimentarnos intelectual y emocionalmente

                            Como cada tarde asomados a aquel impresionante balcón, desde el que experimentaban todo tipo de sensaciones, colores, olores, sabores y la grandeza de dos masas de agua, el mar Mediterráneo y el Océano Atlántico empujándose el uno al otro y mezclándose,  entre levantes y ponientes, y al alcance de la mano, dos continentes, Europa y África, era el Estrecho de Gibraltar

                Y sentían el poder mitológico de Hércules sosteniendo las dos columnas, la de Calpe, al norte identificado con el Peñón de Gibraltar y la Ábila al sur, y cuya identidad, la mayoría de los estudiosos la relacionan con el Monte Hacho, aunque hay quienes la sitúan en el Yebel Musa, popularmente conocida como La Mujer Muerta en Marruecos. 

                Cada día escogían un tema para charlar y en aquella tormenta de ideas, plantear mutuamente sus dudas y certezas, lo ocurrido y lo imaginado, lo que vemos y aquello que suponemos su existencia, aunque en apariencia sea invisible.

             Aquella comunión entre ambos  les permitía reinventarse, para volver a vivir cada amanecer y no dejar de luchar, no morir de golpe ni poco a poco. Hoy en una tarde de verano habían decidido hablar de las mujeres y de sus soledades, maridajes, acciones y seducciones, conciertos y desconciertos, evoluciones y conquistas, saltos y revoluciones.  

                    Vinieron al primer plano de nuestra memoria, nombres de mujeres que habían aportado cosas importantes desde distintas perspectivas a nuestra sociedad en diferentes momentos históricos.

                  Personajes como la heroína Juana de Arco, combatiente francesa, que llegó a asumir el mando del ejército real galo durante el reinado de Carlos VII. Murió  en la hoguera por herejía y el Papa Benedicto XVI la nombró Santa en 1920. ¡Cuánta grandeza y contradicción en una misma vida!

                 Ana Bolena, que fue la segunda esposa de Enrique VIII que murió decapitada en la Torre de Londres, después de que su marido le acusara de adulterio, lo que venía a demostrar el poder que se le concedía a la palabra del hombre frente a la mujer.

                 Y fueron surgiendo nombres de escritoras como Emilia Pardo Bazán, Virginia Wolf o Carmen Martín Gaite, de políticas como Clara Campoamor, Victoria Kent, Indira Gandhi, Benazir Bhutto, que fue la primera  mujer que ocupó  el puesto de Primera Ministra en un País musulmán, o la activista y Premio Nobel de la Paz en 2014, Malala Yousafzai, que fue víctima de un atentado  por defender el derecho universal de las niñas a la educación.

                   También afloraron  a lo largo de la conversación cineastas, como Pilar Miró, científicas como Marie Curie, pionera en el estudio de la radiactividad, con dos Premios Nobel, en Física y Química o Rosalinda Franklin, que jugó un papel clave en el descubrimiento de la estructura del ADN, aunque nunca obtuvo el reconocimiento que merecía.

.                   En tres horas de charla apasionante, adentrándose en las grandezas de esta pequeña muestra de mujeres, aprendieron mucho de cuanto les habían costado conquistar el paso de la invisibilidad a la visibilidad.

                    Alesandro y Sofía echando una ojeada a la historia, en las últimas décadas, descubrieron que  habíamos avanzado considerablemente, en el marco legislativo, social, económico y cultural, pero también habían llegado a la conclusión que superar las barreras de la desigualdad era una batalla de mujeres y hombres, para la incorporación plena a esta sociedad del siglo XXI, en la que según el territorio de este Planeta Azul en el que nos situemos, hay quienes pasan hambre o son esclavas de distinta forma desde que nacen, o quienes desde el ámbito de las nuevas tecnologías siguen siendo víctimas de violencia.

                       Tal vez una de las cosas más divertidas y trágicas a la vez que puede sucedernos es ser invisibles. Podría ser una aventura increíble de poder, si con un acto voluntario desapareciéramos de la realidad y pudiéramos colarnos en infinidad de reuniones secretas, reservadas a los poderosos. Ver que hacen y poner oído a lo que dicen. Lo dramático es cuando nos quieren borrar, hacer desaparecer o invisibilizar, sin nosotros quererlo.

                          Sofía y Alesandro estaban llegando al final de aquella tarde de reflexión en torno a la mujer y sus roles y papeles. Habían abierto las puertas y se habían acercado a unos escenarios desafiantes, entendiendo por tales aquellos en los que hay confrontación, oposición de ideas, de paradigmas en los que es necesario que nos enfrentemos a dificultades y a retos del conocimiento y las emociones.

                        En estos desafíos, fortalecemos el tránsito de lo invisible a lo visible, ponemos luz en ciertos espacios y momentos oscuros, opacos, que resisten a nuestras interpelaciones. Para que podamos observar más allá de lo evidente, para no subordinarnos a los hechos es necesario que pongamos distancia respecto a la experiencia bruta, y para ello sobre la mujer y las cuestiones de género,  deberemos saber plantearnos las preguntas específicas, aunque las respuestas sean globales.

                         Los últimos rayos de sol daban paso a un bello atardecer, en el que Sofía y Alesandro, se despedían cálidamente con un beso en los labios, y un hasta luego, que era la evidente señal de la continuidad diaria de aquella aventura, de Mujeres Invisibles, que iban haciéndose  visibles en tensión con el tiempo y el espacio.

3 comentarios en “A lo largo del tiempo”

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