Edad Moderna, Historia Universal, Mujeres en la Historia

Sybilla Masters, inventora de maquinaria.

Sybilla Master, (1676-1715)

Ilustraciones: Mercedes Palacios.

Visionarias. Inventoras Desconocidas de Mercedes Palacios. Editorial Bridge, 2020.

Con toda seguridad, antes que yo, muchas otras mujeres desarrollaron ideas que materializaron en inventos…

La pasión por crear y la necesidad de aliviar la dureza del trabajo cotidiano, que recae sobre las mujeres, hacía que se esquivase las dificultades y los obstáculos con imaginación inagotable.

Con toda seguridad, otras antes que yo realizaron inventos, maquinaria y otros avances la diferencia estuvo en que Thomas, mi marido, nunca afirmó ni se atribuyó el mérito de mis ideas,  

eso hizo posible,

que yo, Sybilla Master,

Sybilla Righton Master, pase a la posteridad por la propiedad de mis ideas…, aunque no de mis patentes…

Mi padre emigró a las Bermudas y es allí, donde probablemente ocurriese mi nacimiento,

en el seno de una familia de cuáqueros,

compuesta por William y Sara Righton y mis seis hermanas

posteriormente emigramos, a lo largo del río Delaware hasta llegar a New Jersey.

Entre 1693-1696 me casé con Thomas Masters, un próspero comerciante y terrateniente cuáquero, que será juez de la Corte Suprema de Pensilvania y alcalde de Filadelfia entre 1707 y 1708.

Con él, me mudaré a Filadelfia y tendremos 4 hijos.

Las colonias eran territorio masculino, donde la vida era difícil y el trabajo cotidiano, sobre todo para las mujeres, tan agotador y duro. 

Las mujeres teníamos, entre muchas labores, que moler el maíz, se utilizaban dos grandes piedras pesadas y costosas de mover, aplastando con ellas los granos podíamos obtener la harina, tan necesaria en la alimentación.

Sin embargo, yo observaba que las nativas americanas, obtenían la harina golpeando el maíz con largos postes de madera…

En mi se acrecentaban las ideas, el bullicio de las líneas, de los apuntes y los dibujos…

“Crea en tu corazón, lo que puedes construir con tu mente”.

Nació de esta manera mi invento, una maquinaria, un molino que usaba martillos, los martillos convirtieron el maíz en harina.

Y lo quise inscribir como mi “propiedad”, que quedase en algún registro…

Al no encontrar respuesta a mi intención de registrarlo legalmente en las colonias,

el 24 de junio 1712 partí para Inglaterra, dejando todo tras de mí, sin mirar hacia atrás, me marché sola… solo llevé mis ideas, mis planos, mi perseverancia y mi constancia…

La pregunta no es quién me lo iba a permitir, sino quién me iba a detener…

Reclamaba poder inscribir como patente: mis ideas, mis maquinas, que me garantizara derechos exclusivos que reivindicasen mi propiedad. Cualquiera podía copiarlas, y aunque registrar un invento era complicado, y me negaban la patente, recurrí en ultima instancia al rey de Gran Bretaña.

Recibí la patente # 604 el 25 de noviembre 1715, para el proceso de ¨limpieza y curado del maíz indio que crece en las diversas colonias de América”,

el mismísimo rey Jorge I de Gran Bretaña la concedió, a nombre de mi esposo, a nombre de Thomas,

a las mujeres no se les permitía tener sus propias patentes, sin embargo, aunque se reconoció públicamente que la patente fue mi idea.

Las condiciones legales no son iguales para todas las personas.

Sin embargo, Thomas, siempre me dio crédito y construyó un molino basado en mis ideas… ello revolucionó la industria del maíz en las colonias, alivió el arduo trabajo cotidiano y resultó ser un gran éxito.

Durante esos tres largos años de espera para obtener mi patente, alejada de los míos y de mi entorno, abrí una tienda en Londres, donde confeccionaba sombreros, inventé una nueva maquinaria,

un proceso para hacer sombreros con hojas de paja y palmito, aunque también se utilizo para crear muchos otros tejidos, como cestas, esteras y revestimientos…

Recibí mi segunda patente # 403, en 1716, a nombre de Thomas, titulada: “trabajar y tejer con un nuevo método, viruta de palma y paja para sombreros y gorros y otras mejoras de esa vajilla”.

Regresé a Filadelfia el 25 de Mayo de 1716.

Me veo a mi misma viajando por mi vida, como un largo camino que se detendrá para siempre el 23 de Agosto de 1720…

soy una más de las muchas que aún quedan por rescatar de las musarañas del olvido…

Yo dejé la huella escrita:

Crea con tu corazón, lo que puedes construir con tu mente.

Cibeles Fernández Gallego ha participado:

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Purificación Patricio Ragel, la sencillez de la memoria

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5 comentarios en “Sybilla Masters, inventora de maquinaria.”

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