Historia del Arte, Literatura

Poemas de las Mujeres Invisibles de la Generación del 27. (II)

(Segunda Parte)

Nos emocionamos con estos poemas de las Mujeres Invisibles de la Generación del 27, mujeres que escribían, pintaban, componían o esculpían, y han quedado bajo la sombra de los intelectos masculinos.

Con ellos queremos dar de nuevo los pasos para comenzar nuestra andadura, con ilusión y nuevos proyectos, os dejamos disfrutar de la poesía y las acompañamos de la entrevista que nos han realizado en SGPlus, Revista de Sotogrande.

Amante

Es igual que reír dentro de una campana:

sin el aire, ni oírte, ni saber a qué hueles.

Con gesto vas gastando la noche de tu cuerpo

y yo te transparento: soy tú para la vida.

No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos.

No te juntan a mí, nadie sabe que es tuya

esta mortal ausencia que se duerme en mi boca,

cuando clama la voz en desiertos de llanto.

Brotan tiernos laureles en las frentes ajenas,

y el amor se consuela prodigando su alma.

Todo es luz y desmayo donde nacen los hijos,

y la tierra es de flor y en la flor hay un cielo.

Solamente tú y yo (una mujer al fondo

de ese cristal sin brillo que es campana caliente),

vamos considerando que la vida…, la vida

puede ser el amor, cuando el amor embriaga;

es sin duda sufrir, cuando se está dichosa;

es, segura, la luz, porque tenemos ojos.

Pero ¿reír, cantar, estremecernos libres

de desear y ser mucho más que la vida…?

No. Ya lo sé. Todo es algo que supe

y por ello, por ti, permanezco en el Mundo.

Carmen Conde (1907-1996)

Primera Mujer de la Real Academia de la Lengua en 1979, Sillón K.

Yo me encontré el olivo y el acanto

que sin saber plantaste, hallé dormidas

las piedras de tu frente desprendidas,

y el de tu búho fiel, solemne canto.

El rebaño inmortal, paciendo al canto

de tus albas y siestas transcurridas,

las cuadrigas frenéticas, partidas

de tus horas amargas con quebranto.

La roja musa airada y violenta,

la serena deidad épica y pura

que donde tú soñabas hoy se asienta.

De estas piezas compongo tu escultura.

Nuestra amistad mis mismos años cuenta:

de ti hablaban mi cielo y mi llanura.

Rosa Chacel (1898-1994)

De este sueño malva y rosa

que sueña el agua del río,

se van rosando en la tarde

las velas de mi navío.

De las lejanías vengo.

Cruzo frente al espigón.

Una canción marinera

se rosa en mi corazón…

Atardecer. En el Plata.

Sueño, frente a la ciudad.

Izadas llevo las velas,

velas de mi soledad…

Y se me van con el día

-no sé adónde se me irán-

las luces de mi alegría.

Concha Mendez (1898-1986)

Seré tuya sin ti el día que los sueños

alejen de mi senda tu mente creadora,

el día que tu sed

no pueda limitarse al hueco de mis manos.

¡Seré tuya aún sin ti! Dejaré de merecerte

en la cuna encendida que tejieron mis besos.

Se borrará en tus labios la forma de los míos,

y el cielo de tu vida

tendrá un color distinto al de mi corazón.

Pero sabré ser tuya sin nublar tu camino

con la huella indecisa de mi andar solitario.

Me ceñiré a tu sombra, y anudada por ella,

te iré dando en silencio lo más puro de mí.

¡Con qué amarga dulzura repetiré, ya sola,

esos gestos antiguos que pulió tu mirada!

Me seguirás teniendo igual que me quisiste

y acunaré en secreto tu amor eternizado.

                        Ernestina de Champourcín (1905-1999)

Destino,

¿qué nombre es el tuyo,

cruel y despiadado,

que te enfrentas, altivo,

a la humanidad?

Destino,

que nos niegas el pan y la sal,

que desafías a nuestras vidas,

a nuestros horizontes,

al latido de nuestras venas.

Destino implacable,

inconmovible,

dura piedra

contra la que nos estrellamos,

pobres seres indefensos,

con las ilusiones

colgando de nuestras heridas…

Destino inhumano

que nos marcas ferozmente.

Toro asesino

que nos ensartas en tus astas

como peleles, indefensos.

¿Qué nombre es el tuyo,

granítico,

cimiento indestructible

que barres nuestros latidos,

nuestras arterias?

Ignoto destino;

a ti te son adjudicadas

todas las culpas,

todos los latigazos que recibimos

los esclavos de este mundo.

¡Ah, Destino enemigo,

rival indefendible,

adversario tenaz!

Te quisiera de frente,

cara a cara,

mis puños en tu pecho

de atleta presuntuoso

y golpearte

con mi eterna pregunta:

¿por qué?

¿Por qué esta herida

sangrante y desvelada,

vacía de respuesta?

¡Oh, Destino!

Y una y otra vez

lanzar mis puños

contra tu inexpugnable fortaleza,

hasta sentir tu sangre, ¡sangre mía!,

caliente fuego

de mi mortal miseria.

                        Josefina de la Torre (1904-1991)

Aún quedan bajo las sombras, las huellas de más mujeres invisibles de esta generación, que recrearemos ya que el cambio necesita ser visible para ser cambio.

Entrevista SG Plus Sotogrande.

Mujeres Invisibles, recupera el espacio olvidado por la Historia.

2 comentarios en “Poemas de las Mujeres Invisibles de la Generación del 27. (II)”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s