Edad Moderna, Historia del Arte, Pintura

Sofonisba Anguissola, la pintora cuyos cuadros fueron atribuidos a hombres.

“Estoy sometida a una invisibilidad persistente como sujeto creador. Nuestro valor histórico o creativo se ve mermado por el simple hecho de atribuir nuestras obras al universo femenino, como si ello conllevase una equivalencia entre “feminidad” y una baja calidad, que se va estableciendo automáticamente…”

Por Celeste Lozano Rubio

Escritora.

     Nació en el siglo XVI, en la década de los años treinta, en la ciudad de Cremona, Italia; en el seno de una familia de la pequeña aristocracia.

Autorretrato

     Su padre impulsó su educación artística y la de sus hermanas. Algo que no era habitual en las mujeres ya que las artes plásticas estaban destinadas a los hombres.

     Sofonisba se formó en la música y en la pintura, sobresaliendo en esta última; donde cultivó el retrato con mayor destreza que sus maestros buscando poses espontáneas y novedosas para la época, dónde los protagonistas aparecían acompañados con algún objeto a través del cual transmitía rasgos de sus personalidades y el autorretrato donde implantó nuevas reglas. Explora su rostro y aparece tocando algún instrumento musical, leyendo o pintando, lo que denota su nivel cultural.

     En estas obras se aprecia las innovaciones que estas supusieron para el Renacimiento; como es el moderno naturalismo de sus pinturas costumbristas y sus retratos y su significativo eslabón entre el retrato italiano y el español en el siglo XVI. En ellas, mezcló arte de Italia y Flandes e influyeron en el desarrollo posterior de este género en Italia.

    También realizó la pintura religiosa por encargo.

   Sus años de formación

   En 1546, fue alumna del pintor Bernardino Campi, a quién Sofonisba pintó haciendo un retrato de ella misma. Este cuadro Bernardino Campi pintando a Sofonisba Anguissola, Finales de la década de 1550, refleja lo consciente que la artista era de la importancia de su propia imagen como ejemplo de mujer triunfante.

   En esta obra aparece como si estuviera siendo pintada, quebrantando quizá por primera vez, en el caso de una mujer artista, la posición sujeto-objeto.

     En 1549 continúa su aprendizaje con Bernardino Gatti. El aprendizaje de Sofonisba Anguissola con artistas locales sentó un precedente para que las mujeres fueran aceptadas como estudiantes de arte.

    Lo que no pudo estudiar fue anatomía o dibujar desnudos a natural. Iba en contra de las convenciones sociales que una mujer los viera.

    En 1554 viaja a Roma para seguir formándose. Allí es donde su carrera despunta y se la conoce en los círculos artísticos.

    El propio Miguel Ángel reconoció su talento y la instruyó de manera informal. Le daba bosquejos de su cuaderno de notas para que ella los pintara con su propio estilo.

   Incluso Giorgio Vasari, considerado como el primer crítico de arte de la Historia, escribió que las pinturas de Sofonisba Anguissola parecían estar vivas.

Sofonisba Anguissola. La partida de ajedrez, 1555 Partida de Ajedrez

    Con una de sus primeras obras, año 1555 “Partida de ajedrez” conteniendo la firma de la autora en el borde del tablero, donde predominan características propias de la pintura del norte de Italia del s. XV – verdes y negros y superficies toscamente glaseadas-; representa una escena en donde las convenciones machistas podían cambiar. En ella aparecen sus hermanas dedicadas al juego intelectual del ajedrez y a la propia Sofonisba pintando la escena. Un cambio en las reglas del juego convierte a la reina en la ficha más libre. Otro ejemplo de esos cambios se ve en las cartas que compartió con Miguel Ángel. La artista le envía un cuadro realizado por ella que muestra una niña enseñando a leer a una anciana. El pintor valora la originalidad del dibujo, pero le dice que hubiera preferido a un niño llorando.

     La respuesta de Sofonisba burló las reglas clásicas que establecían que la tragedia era mejor que la comedia y los niños mejores que las niñas, dibujando a un niño llorando porque le había mordido un cangrejo, pero sin tragedia ni heroísmo; y a su lado una niña observándolo divertida.

Sofonisba en la corte española

    El duque de Alba conoció a Sofonisba en Milán, impresionado por su talento y siendo el encargado de formar la corte y conociendo el  gusto por el dibujo de la reina Isabel de Valois, tercera esposa del rey Felipe II decide incluirla como dama de honor de la reina. Desde 1559 año en el que llega España y hasta 1573, trabajará en la corte de Madrid como retratista, profesora de pintura y dama de compañía. Tras la muerte de la reina, Sofonisba sigue en la corte encargada de la educación de las dos infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela.

    Tras haber permanecido soltera hasta 1571, algo fuera de lo común, en la época. El rey se apresuró en buscarle marido.  Contrajo matrimonio dos veces. Tras su primera boda abandonó España.


    Muere en Palermo en 1625.

     En su tiempo fue una celebridad internacional y es una de las primeras mujeres artistas de las que se conoce una parte considerable de su producción. Pese a que un número importante de las obras que pintó de la realeza española se perdió en el incendio del Alcázar de 1734, el Museo del Prado posee varios de estos retratos: los de Isabel de Valois, la infanta Catalina Micaela, Felipe II y Ana de Austria.

Isabel de Valois 1565

   La invitación a Anguissola a que acudiera a la corte de Felipe II fue un precedente para varias mujeres artistas que eran excluidas de la enseñanza académica; por lo que la trayectoria de Sofonisba es un referente en la Historia, pese a vivir en una época donde las mujeres estaban ausentes de las artes visuales. Su éxito abrió el camino a otras mujeres para desarrollar sus carreras artísticas. A tales como a Lavinia Fontana, Bárbara Longhi, Fede Galizia y Artemisa Gentileschi.

   Los vínculos entre la obra de Sofonisba, la pintura del norte de Italia y la retratística española han llevado a que algunas de sus pinturas se confundiesen con las de Tiziano, Moroni o Leonardo da Vinci, e incluso con las de Coello, Zurbarán, Van Dyck o Sustermans.

     La dama de armiño. El Greco

     La autoría de esta obra, tradicionalmente atribuida al Greco, ha sido ampliamente discutida a lo largo desde comienzos del siglo XX, Pero es María Kusche, fallecida en 2012, máxima experta de Sofonisba durante su período en España; quien ha defendido, tanto la autoría de la italiana como la identidad de la protagonista, con más sólidos, basándose en documentos y análisis técnicos.

    Entre ellos en los trabajos de la especialista en historia de la moda Carmen Bernis (1918-2001); cuyos estudios hacen que hoy en día sea ampliamente aceptada su identificación con la Infanta Catalina Micaela Duquesa de Saboya. Además; los parecidos de los retratos realizados a lo largo de su vida, a la Infanta, no dejan lugar a dudas sobre su parecido.

    Y respecto a su autoría es imposible que sea del Greco tanto por la fecha en la que se realizó la pintura como el estilo pictórico de ambos tan diferente.

    En la actualidad, la autoría de La dama de armiño se le atribuye al pintor Alonso Sánchez Coello.    

    Artículo realizado por África Cabanillas Casafranca con motivo de la conmemoración del cuarto centenario de la muerte de El Greco, en el 2014.

“…Kusche fundamenta la atribución a la artista en su estilo, muy diferente del de El Greco, pues su pincelada es mucho más precisa y detallista, así como en la imperfección de las manos, para cuya ejecución tuvo siempre dificultades. A esto, añade que la tela refleja una intimidad y simpatía personales que el pintor cretense nunca tuvo con la menor de las infantas y que no podría haberla retratado tras la salida de esta de España en 1585 y su matrimonio con Carlo Emmanuele I, Duque de Saboya. Por el contrario, Sofonisba Anguissola mantuvo una estrecha relación con ella y tuvo oportunidad de pintarla en Turín, donde la infanta se estableció con su marido.

Ahora bien, tal y como hemos dicho al principio de este artículo, creemos que de lo que aquí se trata no es de una simple cuestión de cambio de atribución o «reatribución», por mucho que El Greco sea uno de los más renombrados artistas españoles, tanto nacional como internacionalmente. El problema que subyace, al ser su autora una pintora, es el del «doble juicio crítico», o sea, la distinta valoración que tienen las obras hechas por hombres y por mujeres. De hecho, en la historia son muchos los ejemplos de cuadros que habiéndose creído realizados por hombres han cambiado de atribución a mujeres produciéndose un empeoramiento muy notable del juicio sobre ellos. Es decir, rebajándose su valoración tanto estética cómo comercial.

Gracias a Celeste Lozano Rubio, escritora.

     

Felipe II - Colección - Museo Nacional del Prado
Felipe II de Sofonisba Anguisola.

“Estoy sometida a una invisibilidad persistente como sujeto creador. Nuestro valor histórico o creativo se ve mermado por el simple hecho de atribuir nuestras obras al universo femenino, como si ello conllevase una equivalencia entre “feminidad” y una baja calidad, que se va estableciendo automáticamente…”

1 comentario en “Sofonisba Anguissola, la pintora cuyos cuadros fueron atribuidos a hombres.”

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